Han sido siete horas de trabajo cada día a la espera de que se pueda a volver a un pabellón para volver a entrenarse con normalidad

Hace dos meses que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus lo cambió todo. Y el deporte no fue ajeno. La manera de entrenar, los pabellones… todo cambió. Han sido más de 60 días de adaptación para poder trabajar en las mejores condiciones posibles y el Club Ritmo y sus entrenadoras se han multiplicado para que el regreso a la normalidad sea lo más sencillo posible.

Todavía habrá que esperar para poder trabajar con normalidad en León, pero mientras llega ese día que a las gimnastas leonesas, alguna de ellas del equipo nacional y el resto incluidas dentro del programa de tecnificación del CTD de Castilla y León, se les abran las puertas de una instalación en la que poder realizar sus ejercicios con aparatos, las gimnastas no han estado paradas.

Más de 40 gimnastas trabajando por grupos de nivel, supervisadas por unas entrenadoras que se han tenido que desdoblar para atender a todas a través de zoom, una plataforma que permite que se conecten multitud de usuarios a la vez y que ha permitido a las entrenadoras leonesas corregir a las gimnastas.

Dos horas de trabajo por las mañanas y cinco más por las tardes en las que cada una tuvo que arreglarse como ha podido. Con minitapices comprados in extremis algunas, con barras artesanales construidas por sus familias otras… o utilizando el pasillo o el espacio libre en la cocina en algún caso más. Todo ha valido para regresar con opciones de brillar en los Campeonatos de España que la Federación Española de Gimnasia tratará de que se celebren, aunque sea en unas fechas y condiciones distintas a las fijadas en el calendario original.

La rutina de las gimnastas del Club Ritmo, a las órdenes de Ruth Fernández, ha sido intensa. Dos horas de trabajo de preparación física marcada por Alberto Mediavilla, el responsable de esa faceta, que las gimnastas han tenido que grabarse en vídeo para enviarlo después para su revisión. Y por la tarde, de 16:00 a 21:00 horas, sesiones de todo lo que se puede trabajar en una casa supervisado por Ruth Fernández y con Eva Pelayo, Beatriz Brito, Cristina Morán y Sara Llana, que ha alternado sus entrenamientos como gimnasta con su faceta como técnico. Ahora, en esta fase de vuelta a la normalidad tampoco tendrán todas las mismas dificultades. Las que están en una localidad en la que ya es posible la vuelta a los pabellones empezarán con su trabajo más completo. Las que están en León tendrán que esperar a que la ciudad pase a la ‘Fase 1’ y después tendrán que encontrar un acomodo porque las restricciones que impone la normativa para estos próximos meses no permitirá el trabajo de todo el grupo en las condiciones previas al confinamiento. Para solventar ese problema, Ruth Fernández se está moviendo para conseguir un lugar en el que poder completar la puesta a punto de cara a la vuelta a las competiciones nacionales y, cuando sea posible, a las internacionales.

El intenso trabajo de las gimnastas del Club Ritmo en este confinamiento

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.