Club Ritmo León

Bienvenidos al Club Deportivo RITMO de León

Tu club de Gimnasia Rítmica

Parece que fue ayer, pero el Club Ritmo camina ya hacia las cuatro décadas de vida desde aquel día que un pequeño gimnasio abría sus puertas en el centro de León. Era el año 1981 y en el sueño de uno de los pioneros del deporte leonés, Ángel Fernández Córdoba, se dibujó la idea de dar la opción a los leoneses de mejorar su salud a través del deporte y, a la vez, traer a León un deporte que empezaba a crecer en España, pero que no existía en León, la Gimnasia Rítmica.

Antigua iglesia de Puente Castro Aquella decisión era la apuesta de alguien que había sido pieza clave para que el baloncesto, el balonmano o el hockey tuvieran en León uno de sus centros de referencia, pero el gran legado de Ángel Fernández Córdoba al deporte leonés iba a ser la creación del Club Ritmo, ante todo un equipo familiar porque la hija de Fernández Córdoba, Ruth Fernández iba a ser quien diera todo su esplendor al club desde que decidió, siendo una niña, que iba a ser entrenadora de gimnasia. Y no sólo fue entrenadora de gimnasia, sino que se convirtió en la mejor de España y uno de los referentes mundiales de su deporte por una manera distinta de entender la gimnasia rítmica, con una alegría y expresividad latina que cautiva por donde van sus gimnastas.

No tardaron en llegar los primeros éxitos con aquella inolvidable primera generación de gimnastas que encabezaban Carmen Cuenca, Lorena Fernández y Paula García Cascallana. Ellas iban a empezar a poner el nombre del Club Ritmo en el mapa de la gimnasia española. Ellas fueron las primeras medallistas y las primeras que se asomaron a la selección española, pero quien de verdad iba a ayudar a elevar hasta el cielo el estilo único del Club Ritmo fue Carolina Rodríguez.

Carolina y Ruth La gimnasta milagro consiguió crecer desde una pequeña iglesia de Puente Castro en la que empezó a entrenarse hasta la selección española para brillar en mundiales y europeos. Concentrada en Madrid con la selección española Carolina Rodríguez llegó a ser olímpica en Atenas 2004, donde logró un diploma olímpico con el conjunto español, sin dejar nunca de pasear por el mundo el nombre del Club Ritmo.

Retirada de la élite, en el Club Ritmo se volvió a recuperar para ser otras dos veces más olímpica, en Londres y Río de Janeiro, donde consiguió su segundo diploma olímpico, esta vez en su versión individual, donde además consiguió un récord, el de disputar unos JJOO con la mayor edad en la historia de la Gimnasia Rítmica.

Carolina Rodríguez ha sido el referente del Club Ritmo durante casi dos décadas, aunque a su estela han ido creciendo otras gimnastas internacionales que son el pasado reciente, el presente y el futuro, no sólo del Club Ritmo, sino de toda la gimnasia rítmica española. Nombres como el de Andrea Pozo, Sara Llana, Olatz Rodríguez o Paula Serrano forman parte de la leyenda de un club que desde comienzos de este siglo se ha colocado en lo más alto del escalafón nacional, siendo cada año el club que más medallas consigue en los campeonatos de España que ha dominado tanto en conjuntos, llegando a ser campeón de España de Primera Categoría, como individual y por equipos con algunos años acercándose a las 30 medallas nacionales.

Y todo eso superando las dificultades que durante sus primeros 30 años tuvo que superar el Club Ritmo que se entrenó en aquella iglesia abandonada, una fábrica de terrazo o un pabellón en el que trabajaban casi medio año a temperaturas bajo cero en el crudo invierno leonés, antes de que la apertura del Centro de Alto Rendimiento de León hiciera más sencillas las cosas.